
La evidencia científica detrás de Bonaventura
La ventana crítica
Los primeros años de vida de una persona fundan su futuro: el cerebro de un recién nacido teje redes neuronales a un ritmo que nunca más vuelve a repetirse y, hasta los 8 años, tiene un altísimo nivel de neuroplasticidad. Es en esta etapa cuando más podemos incidir en su desarrollo cognitivo, social y emocional.
| Un recién nacido hace hasta 2 millones de conexiones neuronales por segundo, un adulto solo 700. | El 80% de la arquitectura cerebral se forma antes de los 3 años, lo que determina sus capacidades futuras. | De los 4 a los 8 años, la sinapsis cerebral sigue siendo prolífica, a partir de los 9 años disminuye gradualmente. |
Invertir en la primera infancia
De acuerdo con los estudios de James Heckman [premio Nobel de Economía], el retorno de inversión más alto se obtiene cuando invertimos en la primera infancia. En otras palabras, lo que hagas o dejes de hacer durante esta etapa tendrá más impacto que la universidad.
Una metodología patentada
Nuestra metodología se basa en una antropología filosófica, el personalismo comunitario, que considera a la persona como un ser individual y social. Nos fundamentamos en evidencia científica de instituciones como la UNICEF, el Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard, el Stanford Children’s Institute, la OMS y la Asociación Americana de Pediatría. Nuestra propuesta es reunir los tres esenciales de la primera infancia, en los que coinciden todos estos expertos, en una sola experiencia en la que los niños se sientan amados mientras leen jugando.
Conoce a Ana María Rodríguez
«No sé si desde que leo tengo uso de razón o si tengo uso de razón desde que leo»
Ana María Rodríguez, fundadora de Bonaventura
En 1994, Ana estaba embarazada de su primera hija. Como toda mamá primeriza, no podía dejar de pensar en cómo construir para su pequeña la mejor de las vidas posibles. Se remitió a su infancia: aprender el abecedario era un recuerdo feliz, su papá con un libro en el sofá era un tesoro guardado en su memoria, leer con una lamparita de pilas escondida bajo la sábana era su travesura preferida.
Ana estudió literatura y se casó con un hombre que siempre le regala libros. Desde hace más de 30 años se ha dedicado a diseñar metodologías de desarrollo en su firma de consultoría. Por casi 20 años, la consultora operó desde Caracas, donde comenzó la investigación sobre ética, juego y lectura que hoy es la base de Bonaventura. En ese tiempo colaboró con múltiples escuelas que enfrentaban grandes retos debido a la compleja circunstancia del país. La investigación arrojaba, por un lado, que ser lector era un factor diferenciador para el éxito de los estudiantes; y, por otro, que la etapa en la que más impacto se logra es la primera infancia.
Ana regresó a la Ciudad de México y, en 2018, llevó Bonaventura a las escuelas y sus familias. A partir de la pandemia, se digitalizó la experiencia y se robusteció la metodología en función de los cambios que implicó para la sociedad. Hoy, Bonaventura llega todos los meses a cientos de hogares mexicanos, contribuyendo a infancias maravillosas y futuros extraordinarios
